
Cuando las instalaciones informáticas crecen en cantidad y complejidad, compartir la información entre las distintas áreas y evitar la duplicidad de trabajo y de equipos es fundamental. Esta es la función de las redes informáticas: compartir impresoras, discos duros, lectores CD, archivos y aplicaciones entre distintos usuarios, evitando la adquisición de dichos elementos para cada departamento o equipo, con el consiguiente ahorro económico.
Las redes entre ordenadores están compuestas por una serie de elementos físicos como son el cableado, las tarjetas de red, switches, routers, etc. y de elementos software o programas, encargados de transmitir la información entre los equipos conectados. Pero la conexión entre equipos no termina ahí: si esta conexión no se realiza correctamente, teniendo en cuenta todos los factores que pueden influir en su funcionamiento, puede ocurrir que se produzca el efecto contrario al deseado.
Estos elementos requieren una continua verificación para obtener el máximo rendimiento de los mismos, y evitar que el mal funcionamiento o el bajo rendimiento de uno de los elementos afecte negativamente al resto de equipos conectados.
Realizamos un chequeo completo para así determinar el nivel de rendimiento y, en su caso, localizar qué elementos es recomendable ampliar y/o cambiar para evitar cuellos de botella, mejorar las conexiones entre los distintos centros, optimizar el acceso a Internet/Intranet, etc.
Los elementos que utilizamos para la instalación de redes cumplen siempre las normativas estándares en telecomunicaciones.
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